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EXPLICANDO A LA OLIGARQUÍA NEOLIBERAL BOGOTANA PDF Imprimir E-mail
Viernes, 04 de Septiembre de 2015 16:10

Cuando se observa que la Organización de Naciones Unidas (ONU) afirma que  Colombia está en el puesto 12 de países con mayor desigualdad en ingresos del mundo, difícilmente puede aceptarse que las raíces históricas del conflicto colombiano hayan desaparecido para detener la sangría de más de 6 millones de desplazados con un peack de más de 4 millones, durante los gobiernos de Juan Manuel Santos y Alvaro Uribe Vélez.

INTRODUCCIÓN PARA ENTENDER EL DESPLAZAMIENT

Conocer este fenómeno implica considerar como base a premisas repetidas hasta el hartazgo por los historiadores del conflicto, como Alfredo Molano, quien afirma que las causas del mismo provienen de la desigualdad social, de la contrarreforma agraria y su consecuente expresión en la matanza política para quienes se resistan a este status quo, perpetuado por la oligarquía colombiana.

Veamos los datos que brinda el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) para luego comprender el drama de los desplazados colombianos y la característica política con la que fueron echados de sus tierras:

De acuerdo a su último informe publicado este año, que para efectos prácticos mide el desarrollo humano de cada país (salud, educación, acceso a servicios básicos, esperanza al nacer, ingresos, entre otros índices), de 168 países analizados, Colombia se ubica en el puesto 12 en desigualdad de ingresos.

Incluso, según las estadísticas del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), el coeficiente Gini, en el que 0 es la perfecta igualdad y 1 es desigualdad total, se ubica en el 0,53, lo que ubica a Colombia como el país con mayor desigualdad en el hemisferio después de Haití y Brasil.

Alfredo González, especialista en desarrollo humano para América Latina del Pnud, afirma que en Colombia "la clase media está integrada por 13 millones de personas, los pobres son 16 millones, y hay 18 millones de ciudadanos que son la gran preocupación, pues están en condición de vulnerabilidad, con riesgo de caer, regresar o permanecer en la pobreza". Esto, sin duda, representa un cuadro bastante completo del panorama actual colombiano porque la devaluación en un 60% de su moneda (sin ningún tipo de protección social del Estado, contrariamente a lo que ocurre en Venezuela) genera que en el momento actual, esos 16 millones se sumen a gran parte de los 18, superando con creces a las clases media y alta del país con amplia diferencia.

Pero hay un dato aún más estremecedor que expresa en buena medida el éxodo colombiano: en la actualidad, el 77,6% de la tierra está en manos de 13,7% de los propietarios y el coeficiente Gini de tierras es del 0,86, lo que es un aumento de la desigualdad respecto al 2000, de acuerdo a una investigación de Ana María Ibáñez, decana de economía de la Universidad de Los Andes. (Bogotá)

Todos estos datos, nuevamente, constituyen la explicación más acabada de por qué en Colombia existen las condiciones actuales para la continuidad de una guerra en la que se da la existencia de varios Estados: uno conformado en las zonas controladas por la guerrilla; otro conformado por la convivencia entre el estado formal y el controlado por el paramilitarismo, que en el último tiempo ha hecho la labor sucia del primero al aplicar una política sistemática de terrorismo para acceder al manejo de territorios donde dominaba la guerrilla. 

Así es como lo ha descrito el desmovilizado Salvatore Mancuso, comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia, cuando sostuvo: "Esa implementación del modelo de paramilitarismo de Estado como punta de lanza, viene como una política de Estado en alianza con los políticos y los gremios económicos. ¿Quién tiene el poder en el país? ¿Quién pone los políticos? ¿Quién tiene el poder económico? ¿Y cómo se implementa aquella política marcada dentro de las directrices de la Escuela de las Américas?".

¿POR QUÉ ESTOS DATOS EXPLICAN LA SITUACIÓN DE LOS DESPLAZADOS?

Sin entender todos estos datos antes reflejados, es difícil comprender el drama de los desplazados. La concentración de tierras, por ejemplo, es la consecuencia de que Colombia sea el país con mayor cantidad de desplazados con 6,1 millones de personas después de Siria con 7,6 millones y antes que Irak, Sudán y la República Democrática del Congo con 3,3 millones, 3,1 millones y 2,6 millones, respectivamente. Estos datos del Consejo Noruego para Refugiados (NCR) vienen acompañados también de las entre 6 y 8 millones de hectáreas despojadas, de acuerdo al Trasnational Institute (TNI).

Pero el problema da vueltas: si casi el 13% de la población colombiana -más de 6 millones- fue desplazada, si 16 millones son pobres y 18 millones están en riesgo de volver a serlo con una devaluación de 50% a cuestas, ¿por qué siguen migrando tantas personas a Venezuela? ¿Y por qué tan sólo en 2014 fueron desplazadas 170 mil personas y este año los datos oficiales venezolanos fichan la migración en 120 mil?

Repasemos las siguientes tendencias históricas:

Recordemos que al aplicarse el Plan Colombia, invención norteamericana con el pleno asentamiento de Andrés Pastrana, luego de que el Estado realizara los diálogos del Cagúan con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), surge el auge del paramilitarismo, el grueso de las matanzas, fumigagciones inmisericordes con Glifosato y desplazamientos. De acuerdo a las confesiones de los paramilitares desmovilizados hasta 2012, a lo largo de su historia realizaron 139 mil 546 crímenes que involucran 51 mil 906 víctimas, entre los cuales se cuentan 25 mil 757 homicidios y 1.046 masacres.

De acuerdo al académico Jairo Estrada en su informe a la Comisión Histórica del Conflicto: "El mercenarismo paramilitar, articulado en las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia, encauzó la guerra esencialmente contra la población civil insurgente, adelantó estrategias de control territorial fundamentadas en la generalización del terror y en la activación de técnicas fascistas de la muerte, e impuso nuevos órdenes locales de dominación sustentados en la violencia y el despojo".

Esto explicó que en el periodo de 2002 y 2005, primera presidencia de Álvaro Uribe, se produjeran el desplazamiento de 1 millón 854 mil 786 personas. El número desciende en su segundo mandato entre 2006 y 2010 al ubicarse en 1 millón 457 mil 846, y desciende supuestamente a 947 mil 180 durante el primer mandato de Juan Manuel Santos, de acuerdo a la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

La aplicación de criminales modalidades como los falsos positivos inaugura una época de gran sufrimiento, especialmente a los campesinos; no habiéndose Colombia salido del trauma de Los escobar; Rodríguez Gacha; Lehder y otros.

Así, sólo en los últimos doce años se han contabilizado 4.259.812 de los más de 6,1 millones de desplazados, lo que realmente le dan a Uribe y Santos un récord en mantener una política sistemática de expulsar a pobres de sus territorios en beneficio de la oligarquía colombiana y las transnacionales establecidas en el país, como ya veremos.

LAS VÍCTIMAS Y LOS BENEFICIADOS

Evidentemente, si se estima que la versión oficial afirma que en el conflicto colombiano las Farc han visto reducida la cantidad de territorio que controlaban, al igual que el resto de los grupos irregulares con la desmovilización de los paramilitares con la Ley de Justicia y Paz, ¿cómo se explica que casi un millón de personas hayan sido desplazadas entre 2010 y 2014?

Ahí es donde la versión oficial hace aguas por todos lados y aún más si se tiene en cuenta que el inicio de la mesa de diálogos de paz de La Habana tampoco redujo significativamente el desplazamiento, ni tampoco lo hizo la aplicación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, por la que fueron cursadas 360 mil solicitudes de restitución, de las cuales sólo han sido procesadas 73 mil, según la Fundación Forjando Futuros de Paz y Reconciliación. Es más, existen denuncias de que las solicitudes sirvieron para legalizar el despojo por presión de los terratenientes, quienes en algunos casos recompraron las tierras por poco dinero, y aceleraron el asesinato de líderes campesinos.

Pero obviamente que existen más ganadores de esta ecuación que los terratenientes, los paramilitares ahora enrolados en las Bacrim, y los zares del narcotráfico. Sólo veamos dos simples citas de la no muy chavista Amnistía Internacional:

"La mayoría de las personas que se han visto forzadas a desplazarse en el transcurso del conflicto tenían una asociación con la tierra de la que se vieron obligadas a huir: eran sus propietarias o tenían derechos consuetudinarios sobre ella, la trabajaban a título individual o comunitario, o tenían su posesión o tenencia".

"Los proyectos de infraestructura a gran escala y las empresas de agroindustria, agrocombustibles y extractivas, tanto nacionales como internacionales, se han beneficiado con frecuencia del desplazamiento forzado y el acaparamiento de tierras, mediante la expulsión de comunidades de zonas estratégicas elegidas para su explotación. Hace aparición en escena la Palma Aceitera, cultivo dedicado a la elaboración de biocombustibles.

Estos desplazamientos han sido llevados a cabo principalmente por los paramilitares, que a menudo actúan en connivencia con las fuerzas de seguridad del Estado. Las fuerzas de la guerrilla también han amenazado y matado civiles en el contexto de la explotación de recursos específicos, y al hacerlo han expulsado a muchas personas de sus tierras".

Si hay más de 6 millones de desplazados, si 4 millones lo fueron en los últimos años, si muchos de ellos han ido a parar a las ciudades, y otros hacia otros países, englobando también a parte de los 16 millones de pobres y 18 millones en riesgo de serlo:

¿Se entiende la utilidad de usar al paramilitarismo para ejercer un control social sobre la población colombiana?

¿O por qué históricamente la oligarquía colombiana ha usado a Venezuela como válvula de escape de su crisis social estructural?

Esta, quizás, es la cara que todos menos quieren ver cuando en un barrio como La Invasión, en zona de seguridad fronteriza, aparece en toda su dimensión el modelo de acumulación por despojo que pretende masificarse alrededor del mundo y América Latina, con su consecuente invisibilización e interesada politización bajo el disfraz de victimización de los victimarios.

Por eso despoblar, desplazar, asesinar, usufructuar el cuerpo y la tierra ajena, son algunos de sus sinónimos y el paramilitarismo uno de sus nombres.

 

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